Productividad:
Así se vivieron los primeros días de Mundial
Las compañías chilenas se organizaron de tal modo que, durante estos primeros días del torneo, nadie se perdió detalle de los partidos, pero tampoco decayó la calidad del trabajo.
Unos se molestan, otros se suman con entusiasmo, la mayoría hace la vista gorda y algunos se organizan sin el más mínimo sentido de discreción. Y es que -a mucho pesar- contra el fútbol nadie puede: ni la más crucial de las reuniones, ni el más urgente balance ni el más ogro de los jefes...
A sabiendas de que la productividad podría decaer y a sabiendas también de que algunas empresas -las que no se organizan- podrían perder plata a causa de esa pelotita blanca, nadie se pierde los partidos del Mundial. En último caso, el que no tiene permiso abre y cierra como poseído esa página de Internet que lleva el registro en línea de la mundialera confrontación.
El caso más dramático -festivo si se quiere- lo presenta Brasil. En la capital, el gobierno anunció jornadas más breves para que los empleados puedan estar en sus casas cuando juegue la selección. Incluso, el Banco Central de ese país autorizó a las entidades financieras a cerrar en las horas que coincidan con los partidos de la selección, garantizando, al menos, las cuatro horas de atención diaria.
Y todos están en la misma: El diario O Globo es el encargado de publicar las reglas para los empleados futboleros: pueden gritar, pero no pueden beber ni decir groserías en el trabajo.
¿No estamos?
Menos mal que no está Chile, dirán algunos. Pero se equivocan, pues de tanto quedar al margen, los trabajadores chilenos se acostumbraron a hinchar por otros. Tal como reconoce la gerente de Recursos Humanos de IBM, Francesca di Girolamo, los empleados de la oficina local se abanderizan con alguna selección participante y se organizan para ver un partido por día. Lógicamente, los que convocan más adhesión son los brasileños y argentinos, así que tuvieron que disponer incluso de una pantalla gigante y todo en el casino... Y no es todo: "compramos un plasma y tenemos una cartilla. ¿Compensación? No, aquí trabajamos por objetivo, así que no hay compensación de hora ni nada de eso. El trabajo se desarrolla normalmente".
Otro tanto ocurre en el sistema financiero. Tal como explica Iván Muñoz,
del Banco de Chile, la entidad diseñó toda una "operación Mundial"
antes de que la pelota comenzara a rodar. La administración dispuso
que cada división del banco programara un partido diario por empleado.
Cada jefatura tiene el deber de resguardar que aquello se cumpla.
"La idea es que el fútbol no interfiera el protocolo de atención ni la imagen corporativa. También se autorizó para que las unidades que no tuvieran televisor pudieran traer uno. De todos modos, la cosa no es tan drástica como en Francia "98. Yo estaba en otra empresa y cuando jugaba Chile, todas las unidades de apoyo funcionaban con lo mínimo".
Sin delito
Quizás, uno de los síntomas más evidentes de que esto del fútbol tiende a mofificar momentáneamente los hábitos de la gente se vivió el primer sábado de Mundial. Un fiscal del Ministerio público relata que durante el partido entre Argentina y Costa de Marfil simplemente no llegó ningún imputado: "el delito es aleatorio, pero ciertamente no hubo nada. Los tres fiscales estuvimos súper relajados y después de las cinco empezó todo de nuevo".
Donde se vivió una situación menos festiva fue en Sodimac. Tal como cuenta su gerente de Recursos Humanos, Sergio Dittborn, esta vez fueron los prejuicios los que impidieron organizar algo: "Aquí hay una balanza que determina muchas cosas. En las tiendas, existe la creencia de que ellos se llevan la parte más dura del trabajo y los de la administración son los príncipes. Ese juicio teñido impidió que la administración organizara algo, aunque todos queríamos ver el Mundial, pero finalmente todas las teles de las tiendas estaban prendidas a la hora de los partidos".
Emol.com
Martes, 20 de Junio de 2006
Capital Humano, Economía y Negocios
PABLO OBREGÓN CASTRO
|